lunes, 11 de junio de 2007

Del perdon al Olvido???


El perdón es el más importante y único proceso que te da paz en el alma y armonía en la vida. Todos nosotros en algún punto de nuestra existencia hemos sido heridos por acciones y palabras por parte de otros. A veces el daño es tan grande que pensamos, ¨de ninguna manera…esto no lo puedo perdonar¨ El resentimiento y la hostilidad pueden funcionar tan profundamente que el perdón llega a ser muy difícil. ¡Nos sentimos con el derecho a tener indignación¨

Sin embargo, vivir del resentimiento toma mucho esfuerzo y crea una tremenda barrera alrededor nuestro. Todo los sentimientos tóxicos e insanos de odio y resentimiento permanecen embotellados, pero eventualmente se va a derramar en otras áreas de nuestras vidas con resultados amargos, de enojo, infelicidad y frustración, por lo tanto vivir del olvido se transforma en una necesidad. No digo que es fácil hacerlo, no lo es, pero no podemos pisar terreno firme si no olvidamos lo imperdonable.

Olvidar significa “dejar ir”, abandonar algo. Pero también significa volver a nuestro estado básico y saludable. Cuando olvidamos, estamos obligados a dejar el resentimiento, la revancha y las obsesiones. Estamos obligados a creer no solo en nosotros mismos sino en la vida y en las personas como tal. O mejor dicho volvemos a creer.

No existe futuro en el pasado. No se puede vivir en el presente y crear una nueva existencia con nosotros mismo o con una pareja si permanecemos estancados en el pasado. Ojo, el perdón no siempre significa necesariamente reconcilio, este es otro tema y puede ser de tiempo indefinido. Por ejemplo un engaño amoroso. No porque tu eliges olvidar, no significa que tu permanecerás en la relación, esa es y siempre será tu opción. La opción de olvidar es únicamente tuya.

El daño que dos personas cercanas se hagan el uno al otro lo recordaran. Si ellos continúan juntos, no es porque lo olvidaron sino es porque lo perdonaron. Para lograr esa paz y equilibrio perdido deberíamos usar las mismas energías con que nos aferramos al no olvido, para crear una nueva etapa, que solo o acompañado, erradicaría eventualmente ese mal innecesario.