Me encuentro inmerso en una generación la cual a temprana edad logra calificarse como “exitosos”. Las justificaciones a tal éxito varían desde el ser popular, el de tener el carro último modelo, mostrarse en los bares más concurridos por la elite, el de lograr dejar el hogar familiar y ser independiente, el de adquirir comodidades siendo jovenes aún, tener una pareja la cual te sirve para mostrar estabilidad síquica y emocional. El imaginar que su carrera laboral esta en el mejor momento. El de tener el placer de viajar por países exóticos y quizás no tanto, pero descubrir el mundo por placer.
Si a esto se le considera ser exitoso puedo decir que he sido exitosisimo en mi vida. Y si es por tener he tenido muchas cosas. Pero sin duda no logro encasillarme en el ser exitoso. He logrado metas, que quizás han sido inalcanzables para muchos, pero se reduce a momentos. Pequeños ínfimos espacios del tiempo en los cuales puedes brillar con luz propia y logras destacarte en un desierto gris. Pero al menor descuido, y mientras alumbras en la oscuridad, los seres grises que te rodean quieren alimentarse de tu luz, para poder brillar por un instante. A eso le llamamos parásitos.
Al igual que los animales los seres humanos tenemos parásitos. Para los animales son las pulgas para nosotros son las personas. Pero por qué nos gusta ser exitoso y alimentar al resto de nuestros éxitos???
Simplemente por imagen. Cada uno de nosotros construimos un personaje, una caricatura surrealista al cual le podemos hacer mejoras o quizás moldearlo a lo que la gente quiera ver. Dependemos de como queremos ser y nos aferramos a esos momentos exitoso de la vida para poder valorar el desgaste de tiempo en la construcción de uno mismo. Pero a la menor falla o índice de error lo autodestruimos...
Todos jugamos roles en la vida y nos auto premiamos con status. Pero si no logras construir tu identidad y llevarlo a la realidad déja decirte que eres un parásito más.
Con mis errores, mis virtudes, mi conocimiento y mis visones, he logrado al punto de decir este soy yo y no dudar al decirlo.
No me aferro a momentos de éxito ni menos me aferro a esos momentos de felicidad que son efímeros y olvidados en el tiempo. Sí me aferro al que cada día puedo tener una alegría, un éxito y por eso es que el éxito no es uno, sino un conjunto de momentos esporádicos y de tiempo limitado.
Haz de tu día algo especial, logra alcanzar un momento de éxito al día, un momento de felicidad, un momento de preocupación, de pena, dolor, de risa. Condimenta ese día con estos elementos no dejes que parásitos te impidan alumbrar un momento al día. Por eso, y como los perros muy bien lo hacen, ráscate el lomo y sigue adelante. Haz de tu día un éxito a diario, rescata la simpleza, rescata la sencillez y por sobre todo rescata tu esencia.
Haz de tu día algo especial en tu vida. Alumbra con luz propia y no alimentes al resto con tu energía…Vive y disfruta y por sobre todo deja alumbrar al resto…